Una finca, seis mil metros, varias décadas

En Fuentes, Cuenca, Justino lleva décadas habitando y transformando una finca de seis mil metros. Cuatro elementos vertebran el espacio: una casita en un árbol, una cabaña en el claro, un domo geodésico y los jardines que lo rodean todo.

Todo lo construido con materiales recuperados y oficio aprendido haciendo. El domo, comprado —lo único—, funciona como taller y como refugio. El resto lo levantó él, a mano, sin plano.

Foto de La casita del árbol
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Espacio uno

La casita del árbol

Construida sobre un encino centenario en el linde de la finca. Madera recuperada de tejados viejos, escalera de cuerda gruesa, ventana redonda al norte. Hecha para que los niños suban — pero también para Justino, que sube a leer al atardecer.

Es la pieza más vieja del conjunto. La hizo durante el primer verano que la familia pasó entera en Fuentes. Sigue en pie, reparada por capas.

Foto de La cabaña
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Espacio dos

La cabaña

Estructura de tablones en el claro central. Una sola estancia: cama, mesa, hornillo de hierro, ventana grande al este. Aislamiento con paja prensada y barro. Para quedarse a dormir cuando el cielo está claro.

Cabe una persona cómoda, dos si se quieren bien. Justino la usa para escribir poesía y para mirar el techo cuando llueve.

Foto de El domo
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Espacio tres

El domo

Cúpula geodésica adquirida como estructura industrial y adaptada por Justino como taller, sala de exposición y refugio. Es lo único comprado del conjunto —el resto de espacios los levantó él, con materiales recuperados.

Por dentro funciona como estudio: caballetes, lienzos apoyados, mesas de trabajo, obras terminadas en las paredes. La luz que atraviesa la lona nunca cae plana.

Foto de Jardines
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Espacio cuatro

Jardines

Lo que crece alrededor. Huertos pequeños, senderos serpenteantes, árboles plantados con sus propias manos. La curva infinita aplicada al paisaje: ningún camino recto, ninguna parcela cuadrada.

No es decoración. Es continuidad. Lo que está construido y lo que crece forman un mismo tejido —y el jardín, cuidado durante décadas, es también parte de la obra.

¿Te gustaría visitar la finca cuando se abra al público, o proponer una colaboración?

Visita guiada