Espacios

Casita del árbol

Suspendida entre dos olmos, hecha a cuatro manos por Justino y su madre octogenaria. Madera, ramas, tablones y corteza de pino. Un pequeño refugio elevado desde donde el jardín se ve entero.

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Está montada sobre dos olmos viejos que la sostienen desde hace años. La construyó Justino con la ayuda de su madre octogenaria: madera, ramas, tablones y corteza de pino, atados con la lógica de quien no tiene plano pero sí las manos entrenadas.

De momento no se visita, pero el proyecto va en esa dirección: abrirla al público para que quien quiera pueda subir, quedarse un rato y, en el futuro, incluso dormir dentro. Habitar una obra de arte por una noche.

Visita guiada